A vela entre las Islas Vírgenes

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A vela entre las Islas Vírgenes
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Cayos paradisíacos, bahías solitarias y verdaderos acuarios a mar abierto. Sin ruido ni contaminación de motores, una forma de viajar con el viento y acceder a los spots más exclusivos del Caribe.

Tórtola, la isla más grande del archipiélago.

Soltar amarras, izar las velas y navegar a donde sea que nos lleve el viento. Esa fue la propuesta general de este viaje: dejar en tierra las rutinas de ciudad y entregarnos al mar, respirar, nadar, disfrutar el sol, el silencio y las postales de playa caribeña que nos prometían las Islas Vírgenes Británicas. Dicen que navegar a vela es la mejor forma de llegar tarde a ningún lugar y, sin lugar a dudas, esta definición aplica para unas vacaciones embarcadas en este archipiélago de sesenta islas, cayos e islotes, ubicado a la derecha de Puerto Rico. El primer paso entonces, fue conseguir un barco.


Con montañas verdes que se elevan hasta 530 metros y que abrazan bahías repletas de yates y veleros, Tórtola es la isla más grande y poblada del archipiélago. Aquí funcionan varias empresas que alquilan barcos de todos los tamaños, con o sin tripulación, equipos de snorkeling, tablas de surf, kayak, ¡y hasta cocinero a bordo! En The Moorings, empresa internacional de alquiler de embarcaciones, nos enamoramos a primera vista con "Citation", un velero de diseño francés que se convertiría en nuestra casa por una semana. Si bien no teníamos un itinerario prefijado, sabíamos cuál era el Top 5 de imperdibles.


1. The Baths

Piedras gigantes de granito en The Baths.

Declarado Parque Nacional en 1990, este sitio es un conjunto de rocas inmensas de granito que forman laberintos, túneles, piscinas naturales y pasillos angostos por donde se filtran los rayos del sol. Bien advertidos, llegamos temprano por la mañana y pudimos recorrerlo prácticamente solos. Promediando el mediodía, el tránsito de turistas había aumentado considerablemente.

2. Virgin Gorda

Clase de kitesurf en Bitter End Yacht Club.

Esta es la segunda isla más grande del archipiélago, tiene playas de agua calma, sombra de palmeras y restaurantes a cielo abierto. Amarramos en Bitter End Yacht Club para pasar la tarde, tomamos unas clases de kitesurf, corrimos en hobie cats (catamaranes súper livianos) y terminamos el día en el spa, con una sesión de masajes y atardecer en el jacuzzi.

3. The Invisibles

Viajar a vela es 100% amigable con la naturaleza.

Uno de los mejores spots de buceo en Islas Vírgenes Británicas. Se trata de unas piedras inmensas que están sumergidas apenas un metro y medio de la superficie y que son muy difíciles de ver, por eso el nombre. Es un lugar en mar abierto donde suele haber bastante corriente y por lo tanto, mucha vida marina: rayas, langostas, peces trompeta, peces lionfish, barracudas, tortugas y sargentos.

4. Norman

Cangrejos ermitaños en Norman Island.

Más conocida como la Isla del Tesoro, acá forjaron sus leyendas los piratas Barbanegra, Francis Drake y Barba Azul. A pocos metros de Norman, se puede hacer snorkeling en The Indians y The Caves. El primero está compuesto por cuatro islotes que emergen del mar con paredes verticales cubiertas de corales, algas y peces; y el segundo, son cuevas talladas en la roca donde resaltan algunas fluorescencias de la biología marina.

5. Willy T

Fiesta a bordo de Willy T.

Fondeado en la bahía The Bight, este es el barco pirata más fiestero de las Islas Vírgenes Británicas. Es un bar flotante con dos mástiles y un pequeño muelle, donde por las noches desembarcan los corsarios para beber, bailar y tirarse de clavado al mar.

 Por Constanza Coll 
-Equipo de la Bioguía-

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