7 situaciones que pueden afectar tu sexualidad sin que te des cuenta

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7 situaciones que pueden afectar tu sexualidad sin que te des cuenta

La sexualidad es una parte más del gran sistema de nuestra vida. Como tal, es importante, y no está aislada. Es decir, que todo lo que te sucede está vinculado, funciona como un todo. Por eso, algunas situaciones cotidianas pueden afectar tu sexualidad, incluso aunque parezcan cosas tontas.


Cuando te encuentras bien contigo, con tu pareja si es que la tienes, y con la vida en general, es más fácil vivir una sexualidad plena y placentera. En cambio, cuando distintos factores del entorno se entrometen, pueden hacer estragos con tu vida sexual.

Por eso, deberías tener en cuenta estos aspectos que, aunque muchos parezcan extraños, pueden afectar tu sexualidad más de lo que crees.


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1. Demasiado trabajo

El estrés es uno de los peores enemigos de una sexualidad plena. Estar apurados siempre, levantarnos temprano y acostarnos tarde, sentirnos cansados todo el tiempo.

Cuando trabajas demasiado y tienes grandes preocupaciones, sin duda no puedes disfrutar del placer sexual.

Si sumas a eso presiones como problemas económicos o dificultades para manejar los conflictos, sin dudas todo eso repercutirá en tu cama.

Así que el primer paso es relajarse un poco, e intentar mantener la mente tranquila. Pero no te confíes: pues el estrés es sólo una de las situaciones que pueden afectar tu sexualidad.

2. Hacer grandes maratones de Netflix

Sí, ya lo sé. Después de saber que tienes que tomarte las cosas con más calma, has ido directo a tirarte al sillón a ver tu serie favorita y apagar la cabeza. ¿Y eso también está mal?

Bueno, en realidad no es que esté mal en sí mismo. Ver series y películas es una actividad que nos gusta mucho a todos, y, si estás en pareja, es un gran momento para compartir juntos.

El problema es, en realidad, si te pasas frente a la TV todo el rato desde que sales del trabajo y te vas a dormir. El sedentarismo no es bueno para tu cuerpo, y tampoco para tu vida sexual.

Además (ya te habrá pasado alguna vez), ver tanto tiempo una pantalla te deja un poco atontado, y ciertamente, después de horas de inactividad, posiblemente no te entren ganas de tener sexo. Mejor un poco de ejercicio, un capítulo… ¡Y a disfrutar en la cama!

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3. No tener relaciones

Aunque parezca paradójico, no lo es. Cuanto menos relaciones sexuales tienes, menos ganas de tenerlas te dan.

El cuerpo es increíble, y se acostumbra a todo. Posiblemente estés depositando tu energía sexual en otro lado, y, aunque tener mucho y buen sexo mejoraría tu humor y tendría muchas ventajas para tu cuerpo, puedes vivir sin ello.

Entonces tu líbido disminuye en relación a la poca cantidad de sexo que tienes. Así es que empieza un círculo vicioso del que es difícil escaparse.

4. Escapar de la masturbación

Tiene directa relación con lo anterior. La masturbación puede ser una excelente herramienta para salir del círculo vicioso. Si hace mucho que no tienes sexo, y quieres reconectarte con tu cuerpo, nada mejor que explorarlo por ti mismo.

En cambio, evitar ese momento perpetuará la falta de deseo, continuando así en esa cadena de apatía sexual.

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5. Ir a la cama disgustado con la pareja

Si estás en pareja, no pocas cosas pueden afectar más tu sexualidad con ella que estar enfadado. Si han tenido una situación que los ha disgustado, si han discutido, no importa lo que digan las películas: el sexo no lo arregla por sí mismo.

En cambio, hablar del tema, dejar las cosas clara, reconciliarse y entonces sí, ir a la cama, puede ser una experiencia grata.

Si guardas lo que sientes y no lo expresas, posiblemente las cosas no irán muy bien en la intimidad.

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6. Tomar esa última copa de vino

Está muy difundido el mito de que tomar alcohol mejora las relaciones sexuales, y en realidad, es una idea un tanto peligrosa. Claro que una copa de vino con la cena puede ayudar a que los amantes se desinhiban y vivan su sexualidad más plenamente.

Pero ir a la cama completamente borrachos es definitivamente una mala idea, y el resultado puede ser fatal. Así que mejor guardar la última copa de vino para después.

7. No hablar sobre sexo

La comunicación es la base para que las cosas entre dos personas funcionen. Si tienes un problema con un compañero de trabajo, lo hablas y lo solucionas.
Si tienes problemas en la cama, también deberías hablarlo con tu pareja o con tu compañía sexual.

Además, también deberías hablarlo con otras personas. Increíblemente, cuestiones relacionadas con la líbido y el sexo son de las que más se buscan en Google y de las que menos se hablan sinceramente.

Pregunta a tus amigas y amigos qué opinan de ciertos temas, compara tu vida sexual con la de otros en el buen sentido, entiende que el sexo no es la pornografía.

Hablarla sexualidad es una de las mejores maneras de mejorarla.

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