5 razones por las que tienes hambre todo el tiempo

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5 razones por las que tienes hambre todo el tiempo

¿Por qué tengo hambre todo el tiempo? Es una de las preguntas que más pensamos cuando iniciamos una dieta. Al decidir hacerla parece simple, comer sano y más racionado. Como ya no somos niños y nos gustan muchos platillos saludables, creemos que lo lograremos fácilmente, pero entonces nos encontramos picando comida durante todo el día.  


 Una rebanada de pizza de la noche anterior y una bolsa de papas unas horas después. Un café con unas galletas y algunas botanas antes de comer. Este hábito evite que logres tus metas, pues es uno de los más responsables de cambiar tu cuerpo a su antojo y es que posiblemente si tienes hambre todo el tiempo, lo que comes entre comidas no es nada saludable.  


Comes demasiados carbohidratos refinados

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Esos antojos que no puedes dejar seguramente consisten en una rebanada de pizza o un gran plato de pasta. Lo que sucede es que tu cuerpo está llenándose de carbohidratos refinados. Comida altamente procesada que no cuenta con nutrientes saludables, por lo que el cuerpo procesa la comida rápidamente y eleva los niveles de azúcar en la sangre, estimulando el hambre.  

Tienes sed

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La gente ha aprendido a ignorar las señales que le manda su cuerpo. Muchas veces confundimos la sed con el hambre, por lo que los líquidos que necesitamos los ganamos junto a grandes cantidades de comida. Según un estudio, más del 60 % de la gente responde de manera inapropiada a la sed y prefiere comer. Un truco es tomar dos vasos con agua antes de una comida, eso evita que ingieras entre 75 y 90 calorías extra que no necesitas.  

Comes con distracciones

Si te concentras en tu platillo, si comes mientras hablas con alguien y nada más, las probabilidades son que comas menos, más despacio y proceses tus alimentos de forma natural. Pero si comes frente a un televisor, seguramente podrás llegar a tu segundo platillo en unos siete minutos, lo mismo sucede cuando sales a comer con otras personas y estás más pendiente de lo que pasa en tu celular que en la mesa, tu cerebro está en todas partes y no tiene tiempo para la comida, así que sólo te hace ingerirla rápidamente.  

No duermes lo suficiente

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Hoy la gente dice que una de las cosas que más ama es dormir, y seguramente lo dice porque casi no puede hacerlo. Con tantas cosas que hacer todo el día, muchos llegan a sus casas, se acuestan, duermen cinco o seis horas, se levantan y se van. Un estudio demostró que las personas que duermen poco suelen comer casi 400 calorías más al día siguiente, y que usualmente se trata de comidas grasosas en lugar de vegetales o granos.  

Estás bajo mucho estrés

Estar bajo mucho estrés puedes bloquear tu apetito a corto plazo, pero si el problema pasa de ser un caso aislado a algo habitual, lo más posible es que liberes altos niveles de cortisol y te sientas casi obligado a comer más. Así como con la falta de sueño, el estrés no te pide que comas alimentos saludables sino los que son ricos en grasas y azúcares.  

Intenta cambiar un poco tu dieta. Mientras menos alimentos refinados consumas, menos necesidad de probarlos. Además, es la misma alimentación la que puede ayudarte a dormir mejor, estresarte menos y hacerte sentir bien con tu propio cuerpo.

Fuentes:
Etiquetas: comida, hambre, psicología
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