5 datos científicos que te harán reflexionar sobre la infidelidad

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5 datos científicos que te harán reflexionar sobre la infidelidad

Los grandes mitos y las guerras más grandes de la antigüedad siempre han tenido motivos en común: el amor y los celos. Cómo olvidar que Helena de Troya fue la chispa para la guerra más importante del pasado, o que después de miles de años Medea y Otelo siguen siendo nombres asociados con los celos. Sin embargo, parece que estos son el resultado de reglas sociales que bien podrían ir en contra de la naturaleza.  


La monogamia es la que nos permite vivir en pareja manteniendo relaciones sexuales solo entre los que conforman esa pareja, pero viendo el pasado de la humanidad, cuando un hombre podía tener muchas esposas e incluso sociedades en las que era la mujer la que podía acostarse con los hombres que quisiera, tal vez es momento de repensar lo que hoy consideramos como infidelidad. 

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Casi no hay mamíferos monógamos

nutrias

En la naturaleza el 90 % de las aves son monógamas, pero al tratarse de mamíferos, sólo el 3 % llega a serlo. Primates, lobos grises, castores, nutrias (esas que se toman las manos y se ven adorables), lémures y chacales son algunos de los animales que tienen una sola pareja para toda la vida.   

Monogamia social

Hay dos tipos de monogamia entre los animales: la social y la genética. La genética es la que caracteriza a los animales que buscan a una sola pareja sexual, se unen de por vida y sólo comparten sus genes entre ellos. Así es como los humanos saben perfectamente quiénes son sus hijos, primos, hermanos, etc, otros animales saben cuál es su pareja. Sin embargo, la monogamia social es un acuerdo entre dos animales en el que conviven por supervivencia, pero en la naturaleza puede que ni siquiera tengan relaciones sexuales entre ellos, sino que cumplan esa función con otros animales.   

La hormona del amor

oxitocina

 Al tener lazos íntimos con una persona desarrollamos oxitocina, mientras más la produzcamos, más apegados nos sentimos a esa persona. Por lo que podríamos dejar claro que la monogamia es el resultado de la producción de oxitocina y las reglas sociales que nos limitan a estar con una sola persona.  

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El amor y la mujer

feliz

Estudios demuestran que una mujer con una relación muy apegada tanto física como emocionalmente la hacen producir aún más oxitocina, sintiéndose feliz en ese ambiente y siendo menos propensa a la infidelidad.   

El amor y el hombre

engañar

Por otro lado, los hombres producen vasopresina, que los hace sentirse inseguros y se cargan de celos y pensamientos de infidelidad. Al mismo tiempo activan neuronas espejo que analizan esa información y los llevan a imitar la conducta de semejantes, volviéndolos más propensos a competir y buscar más parejas sexuales.  

Sin duda existen muchos cuestionamiento a debatir. La sociedad occidental es en su mayoría monógama y siguen viendo con mal ojo a quienes buscan otras alternativas. Pero, aunque existan razones para conservar la monogamia, la naturaleza parece indicar que nuestro estado natural es otro.

Fuentes:
Etiquetas: amor, sexo, sexualidad
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