5 Cosas sobre el sexo que hubieras agradecido que te enseñen en la escuela

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5 Cosas sobre el sexo que hubieras agradecido que te enseñen en la escuela

La inclusión de la Educación Sexual en el currículum de las escuelas es un tema que ha despertado polémica en muchos lugares. A algunos adultos que estos temas se traten en las aulas les resulta directamente un escándalo; pero otros argumentan que es importante que los maestros puedan orientar y formar a los jóvenes en cuestiones que pueden despertarles dudas, inseguridades, vergüenzas y temores. 


De acuerdo a las conclusiones de un informe de la UNESCO (realizado en base a un análisis de casi 50 países): "La educación sexual de amplio espectro (CSE) ayuda a mejorar la salud sexual y reproductiva, lo que a su vez resulta en una reducción de las infecciones de transmisión sexual (STI), el VIH y los embarazos no deseados, (...) propicia la igualdad de género y las normas sociales equitativas..." 

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Además, en algunos casos donde sí se incluye en los programas educativos puede tener un enfoque heterosexual o centrarse especialmente en un enfoque biológico. 

Entonces, ¿es apropiado o no que se incluya? Aún está en debate. Sin embargo, hay algunas cosas que de adultos podríamos decir que nos hubiera gustado conocer cuando estábamos desarrollado. ¿Tú qué crees? 


1. La sexualidad no es solo sexo

A veces el problema de la inclusión de estos temas en la escuela parte de un mal entendido. Sexo y sexualidad no son lo mismo. Cuando hablamos de lo primero, nos referimos a las características físicas y fisiológicas que diferencian a hombres y mujeres, y no únicamente al acto sexual en sí mismo. Sexualidad, por el contrario, es algo más amplio y complejo. Tiene que ver con normas y aspectos sociales y psicológicos que inciden sobre los comportamientos. Según la OMS, la sexualidad abarca el sexo, pero también las identidades, el género, el placer, la reproducción, entre otros aspectos. 

2. La heterosexualidad no lo es todo

El modelo de pareja heterosexual ya está en cuestión. Sin embargo, hay personas para quienes esto todavía resulta indiscutible. Comenzar a hablar de género en lugar de sexo implica un cambio de visión que podría ayudar a la integración, a evitar la discriminación y a evitar conflictos que se relacionan con no "encajar" con las categorías binarias de masculino y femenino. 

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Para aclarar esto, según la OMS, el sexo se refiere a las características fisiológicas y sexuales con las que nacen mujeres y hombres; mientras que género incluye las ideas, normas y comportamientos que la sociedad ha establecido para cada sexo, y el valor y significado que se les asigna. 

3. El sexo no es tabú

Para muchos adultos el sexo y la sexualidad es un tabú del que no se debe hablar con los jóvenes, ya que no es algo que les "corresponda" a su edad. Pero a veces, por estos temores podemos descuidar que por más que no hablemos de eso, los niños se desarrollan, crecen y necesitan herramientas para comprender el desarrollo de su cuerpo, las inquietudes que comienzan a experimentar, y las dudas que empiezan a surgir con el despertar sexual también. Si hacemos oídos sordos a sus inseguridades dejamos el espacio abierto para que otras informaciones puedan orientar en silencio un desarrollo que de todas formas atravesarán. En cambio, si abrimos el diálogo y le quitamos el tabú, podemos apostar por un vínculo de confianza que se centre en cuidar su salud sexual y afianzar su capacidad de comprender y sobrellevar los cambios propios de su crecimiento con responsabilidad y naturalidad. ¿No lo crees? 

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4. El placer y la responsabilidad pueden ir de la mano

La falta de información precisa puede hacer que para los jóvenes el sexo y la sexualidad sean entendidos desde dos extremos muy distintos entre sí: o desde la libertad absoluta, o desde la culpa y el miedo. Ambas cosas no son saludables, por eso es importante buscar un equilibrio. Los jóvenes en desarrollo deben comprender que el sexo en sí mismo no es malo, y quitarle los temores o vergüenzas que siempre rodean el despertar sexual. Pero, al mismo tiempo, deben poder obtener la información y herramientas suficientes para tomarlo con responsabilidad, entendiendo que hay riesgos que deben prevenirse (especialmente mediante métodos de protección como el preservativo). El diálogo fluido con un adulto siempre es clave en este desarrollo, para acompañar los cambios que está atravesando sin miedo y con conciencia. 

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5. Nunca tienes que hacer nada que no quieres

Especialmente en la adolescencia, los pares tienen mucha influencia. Puede que alguien se sienta "fuera" por elegir aún no tener relaciones sexuales, o que, al revés, crea que "tiene" que tener un encuentro sexual solo porque el otro quiere. Aquí el rol del adulto puede ser muy importante para aconsejar y guiar, afianzando la seguridad personal y resaltando que nunca se debe hacer algo que no se quiere solo para agradar a otro o para no sentirse fuera de un grupo. Cada cual tiene sus propios tiempos, y esto tiene que ser respetado, en principio, por uno mismo. 

¿Qué opinas tú sobre estos temas? ¿Te hubiera gustado que se traten en tu escuela? ¿Qué otros sumarías? 

Fuentes:
OMS
Etiquetas: escuelas, sexualidad
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