5 claves para acompañar a personas con enfermedades que desafían la vida

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5 claves para acompañar a personas con enfermedades que desafían la vida
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Grandes desafíos implican aprendizajes gigantes.

En nuestro camino muchas veces nos toca afrontar situaciones de grandes desafíos, que, si logramos atravesarlos, se convierten en grandes hitos de sabiduría y madurez interior. Otras, el rol es el de acompañar en el mejor vivir posible a personas que tienen enfermedades que desafían sus vidas.


En cualquiera de los dos casos, hace falta una enorme voluntad, entereza, constancia, persistencia y amorosidad sin condiciones. Sobre todo cuando acompañamos a personas con diagnósticos de los mal llamados terminales (porque todos vamos a terminar algún día nuestro paso físico por esta tierra), es conveniente tener en cuenta algunas guías que pueden servir de apoyo en el proceso.  

 1.       Acepta lo que está presente. Podemos ver a nuestros seres queridos en un gran deterioro físico, y aún así, entregarnos a la aceptación compasiva (“con-pasión”) para estar cerca de ellos. Puede que haya límites para las palabras y expresiones de afecto, por ejemplo cuando se han perdido aspectos de la comprensión, cuando se produce el rechazo al contacto físico o cuando debamos ser muy sutiles y cuidadosos en el abordaje y aproximación al que está padeciendo la enfermedad. Sin embargo, en todos los casos, la entrega amorosa y el sólo hecho de cercanía, produce un impacto emocional positivo tal que ese Ser lo percibe y capitaliza positivamente.

 2.       Deja expresar lo que quiere decirnos. A veces nuestra naturaleza nos lleva instintivamente a querer ayudar a paliar con palabras tranquilizadoras, lo cual puede ser contraproducente para la persona que sufre. Lo conveniente es dejar que se exprese y adoptar una total empatía, aunque nos conmueva y hasta nos produzca infinita tristeza. Escuchar, mirar al ser que estamos acompañando y dejar que brote todo lo que tenga para expresarnos, sin interferir ni ponerle juicios de interpretación o nuestras propias creencias sobre cómo deberían ser las cosas, suele ser una excelente forma de ayudar a canalizar el dolor ue siente.

 3.       Pedir permiso para compartir nuestras impresiones. Ser cauto, cuidadoso y sumamente sensibles a la hora de hablar con el Ser que está padeciendo ese momento, es fundamental para que no se sienta avasallado ni tome nuestras palabras o actitudes como algo forzado que en manera alguna quiera invadir su pequeño y, en ese momento, muy frágil mundo personal. Si nos preguntan algo, incluso sobre su diagnóstico o pronóstico médico, su evolución o cualquier otro aspecto, ser cuidadosos en devolver con una simple pregunta, al estilo “¿De verdad deseas saber sobre…?”, “¿Te gustaría conocer acerca de…?” o cualquier otra forma que le permita al otro darnos la chance de abrirnos esa puerta para compartir.

 4.       Hacer cumplir su voluntad. Si el ser querido sufriente que estamos cuidando tiene aspectos específicos sobre sus tratamientos, e incluso sobre su destino después de su muerte –por ejemplo, ser cremado- parte de nuestra tarea será arbitrar los medios para que así sea. Esto incluye la información médica que el paciente desea recibir, y cualquier otro aspecto operativo, legal, de procesos que deban seguirse, etcétera.

 5.       Respetar el silencio. En medio de una situación desafiante para la vida humana, es muy probable que se pasen largas horas y días en silencio. Por lo cual solamente con pequeños gestos, como la mirada, un paño fresco sobre la cara, o tomar la mano, bastan para hacerle sentir nuestra presencia y amor incondicional. Dejemos que el universo haga su parte y permita que se vaya cumpliendo ese destino humano. No forcemos situaciones por prepotencia de nuestras ideas o del ego que todos tenemos.

La vida humana es sagrada desde su mismo inicio. Por eso para quien pasa por enfermedades o situaciones que desafían la vida, preservar la sacralidad del momento quizás sea la mejor forma de demostrar nuestro amor, aunque nos duela y nos provoque mucha tristeza y desazón. De todas formas, sólo así sabremos que estamos haciendo lo mejor posible frente a lo que se presenta. Y esto es, ni más ni menos, que vivir en el presente: no hay pasado, no hay futuro. Sólo este instante.     

Acompañar con amor y silencio.
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