La resiliencia es la capacidad humana de sobreponerse a situaciones límite, sacando provecho de ellas. Todos podemos tenerla, o en realidad ella está en tu interior, pero quienes ya han estado en situaciones extremas o muy difíciles son quienes pueden actuar de forma resiliente todo el tiempo.

No importa qué tan grande sea una crisis o un dolor; las personas resilientes son capaces no sólo de salir adelante, sino de ser más fuertes.

Aquellas personas que parecen capaces de sobreponerse a todo y siempre salir victoriosas, seguramente están acostumbradas a hacer algunas de estas cosas. Puedes empezar a practicarlas tú también, para convertirte en una persona más resiliente cada vez.

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1. Son realistas y optimistas

Parece una contradicción, pero no lo es. Las personas resilientes son, ante todo, realistas. Reconocen en todo las potencialidades y limitaciones; sobre todo en ellos mismos.

Pero entendiendo que todo en esta vida tiene aspectos positivos y negativos, son capaces de concentrarse en el lado bueno de todas las cosas, y hacerlo crecer. Mientras son capaces de ignorar o no dejarse afectar por las cosas malas.

Esta característica de las personas resilientes se llama comúnmente “optimalismo”. Implica que, por más complicado que parezca una situación hoy, mañana es mejor.

2. Son creativas

No sólo en el sentido artístico (aunque en muchos casos también lo son). Se trata de ser creativo en la vida misma, buscar respuestas distintas a las mismas preguntas.

Son capaces de salir adelante porque no se quedan estancados en un problema que no pueden resolver, sufriendo por lo que se fue y no volverá. Las personas resilientes miran el camino que queda por delante y, si existe un atajo, lo encuentran.

Así, son capaces de transformar una experiencia dolorosa en algo bello y que los haga más fuertes.

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3. Practican la conciencia plena

Puede que lo hagan sin saberlo. Pero, en general, las personas más resilientes son capaces de vivir el momento aquí y ahora.

Esto significa que no sienten nostalgia por el pasado ni ansiedad por el futuro. No intentan controlarlo todo, porque saben que no podrán hacerlo. Han logrado, en otras palabras, alcanzar la aceptación de lo que les toca vivir en el presente.

Saben, además, disfrutar de los pequeños detalles, de la belleza de lo cotidiano, y no pierden la capacidad de asombro y regocijo, incluso en los peores momentos.

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4. Se rodean de personas positivas

Las personas resilientes saben hacer buenos amigos, pero los eligen con cuidado. En general, dedican su tiempo a cultivar amistad con personas positivas, que puedan resultar de apoyo en momento de dificultad (que sean resilientes no quiere decir que nunca se sientan mal!).

En ese sentido, se alejan de las personas tóxicas, negativas, que siempre tiran para abajo y nunca tienen una palabra de aliento.

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5. Son flexibles a los cambios pero tenaces en sus objetivos

Las personas resilientes son, ante todo, flexibles. Saben adaptarse a nuevas circunstancias sin mayores inconvenientes.

Esto no quiere decir que pierdan de vista sus valores u objetivos. Al contrario, para llegar a ellos, no tienen problema de pasar antes por tantas situaciones como hagan falta.

En resumidas cuentas, cuando tienen una motivación, son capaces de lograr lo que se propongan, pero no les preocupa cambiar de camino si el que eligieron primero no funciona.